Duración 1 semana aprox.
Los cursos se están actualizando con la inteligencia artificial. Intentamos estar siempre a la vanguardia de los avances de la IA: las herramientas cambian, y el temario se revisa para que lo aprendido siga sirviendo al publicar.
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Umbral enseña a que una visita se convierta en una consulta, una reserva o una llamada. El umbral es el paso entre mirar y escribir. El curso no trata de urgencias falsas ni de popups que tapan la página. Trata de quitar la duda que impide ese paso: qué se ofrece, cuánto cuesta o cómo se pide precio, dónde está, qué pasa después de enviar el formulario. Si eso no está escrito, el botón no tiene nada que empujar.
Se define una acción por página. En la de inicio puede ser pedir información. En la de un servicio, pedir ese servicio. En la de un alojamiento, consultar fechas. Dos botones que dicen cosas distintas y llevan al mismo sitio confunden. Ningún botón, también. Se escribe la frase del enlace con el verbo de lo que va a ocurrir: “Pedir la tarifa”, “Reservar una visita”, “Escribir al estudio”. Se evita “Haz clic aquí” y “Enviar”, que no dicen qué se envía. El botón se coloca donde ya se ha entendido la oferta, no solo en el primer pantallazo ni solo al final de un texto eterno.
El formulario se reduce a lo que hace falta para responder. Nombre, forma de contacto y el motivo. Cada campo extra es una razón para no terminar. Se etiqueta cada campo, se avisa del error al lado y se confirma que el mensaje ha salido. No se pide el teléfono si luego se va a responder por correo, ni al revés. La página de gracias, si existe, dice qué pasa ahora y en qué plazo, no un “éxito” genérico. Se prueba el recorrido en el móvil: desde el título hasta el aviso de envío, sin que un teclado o un menú abierto dejen el botón fuera de alcance.
El texto de la oferta se reescribe para la objeción real. El precio, si se puede decir, se dice. Si depende del caso, se dice de qué depende. El plazo, la zona y lo que no está incluido evitan mensajes que luego no se pueden cumplir. Las pruebas —un trabajo anterior, una dirección, un horario— se ponen junto a la afirmación que sostienen, no en un carrusel aparte. Se mide de forma simple: cuántas visitas llegan a la página y cuántas completan la acción. Sin esa pareja de números, un cambio de color del botón es una opinión.
En una semana se reescribe una página y su formulario hasta dejar una sola acción clara. En quince días se alinean inicio, servicio y contacto para que no prometan cosas distintas. En un mes se revisa el recorrido completo y se anota qué frena la consulta: un precio escondido, un teléfono distinto, un texto que no dice el siguiente paso. Umbral no enseña a presionar. Enseña a que cruzar la puerta sea fácil cuando la persona ya ha decidido que el negocio le encaja. El trabajo termina cuando el recorrido se puede explicar en una frase: qué se ofrece, qué hay que hacer y qué ocurre después.