Curso Lienzo

Diseño visual: color, tipografía, jerarquía y una imagen coherente con la marca.

Mesa de diseño con muestras de color, tipografía y un portátil con una maqueta

Duración 1 mes aprox.

Los cursos se están actualizando con la inteligencia artificial. Intentamos estar siempre a la vanguardia de los avances de la IA: las herramientas cambian, y el temario se revisa para que lo aprendido siga sirviendo al publicar.

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Qué se aprende

Lienzo es el curso de diseño visual aplicado a una web. No se trata de decorar una plantilla ni de acumular efectos. Se trata de que el sitio se reconozca como el negocio que es: mismo color, misma letra, mismo orden, misma voz. El alumno llega con una marca existente o con un negocio que todavía no tiene criterios gráficos. En los dos casos se construye un sistema pequeño, usable en una página real, no un manual de marca de cuarenta páginas que nadie abre.

El color se trabaja con pocos valores. Un color principal, un neutro para el texto, un fondo y, si hace falta, un acento. Se aprende a medir el contraste entre texto y fondo para que un párrafo se lea al sol, en un teléfono y por alguien que no distingue bien ciertos tonos. Se evita el gris sobre gris, el texto blanco sobre una foto con zonas claras y los degradados que tapan el contenido. Cada color tiene un papel: el rojo, por ejemplo, puede marcar un enlace o un botón, pero no puede estar a la vez en títulos, fondos, iconos y líneas, porque entonces no señala nada. Se anotan los códigos y se usan siempre los mismos, en vez de elegir un tono parecido cada vez que se abre el archivo.

La tipografía se limita a una o dos familias. Una para los títulos, con un peso y un interletraje que se puedan leer en mayúsculas cortas, y otra para el texto corrido, con un cuerpo y una interlínea que no obliguen a acercarse a la pantalla. Se ve qué ocurre cuando el título es enorme y el párrafo es diminuto, y qué ocurre cuando todo tiene el mismo tamaño: en el primer caso hay jerarquía de más, en el segundo no hay ninguna. Se practica a ordenar un bloque real —un servicio, un precio, una dirección— para que el ojo sepa por dónde empezar. La negrita se reserva para el dato que hay que encontrar, no para enfatizar cada frase.

La imagen se elige y se recorta con un criterio. Una foto del local, del trabajo o del producto vale más que un banco de imágenes genérico de una playa que podría ser cualquier isla. Se aprende a encuadrar, a no poner texto imprescindible encima de la foto y a exportar un archivo que pese lo justo. El icono, si se usa, tiene que decir algo que el texto no diga ya, o acompañar una lista sin convertirse en adorno. Se revisa la alineación: márgenes iguales, columnas que empiezan en el mismo punto, botones del mismo alto. El desorden visual suele ser un desorden de medidas, no de “estilo”.

En una semana se cierra una página de inicio con paleta, tipos y una jerarquía clara. En quince días se aplica el mismo sistema a dos o tres páginas y se corrige lo que no se sostiene al repetirlo. En un mes se deja una guía breve: colores, tamaños, ejemplos de título, de botón y de foto, suficiente para que la siguiente página no empiece de cero. Lienzo no forma ilustradores ni directores de arte de campaña. Forma a quien tiene que dejar una web coherente, reconocible y fácil de leer, y a quien después va a mantenerla sin ir probando un color nuevo cada semana.

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